sábado, 9 de abril de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
La Novedad del día es el comienzo de la eternidad

Sentada en el Jardín, contemplando, me cruzó ésta imagen:
“Estaba Nathanael bajo la higuera, largo pasaban las nuebes del fin del verano, dejando ver en pequeños retazos el sol que asomaba. Y cuando el sol asomaba, el corazón de éste Israelita saltaba, en él una pregunta se alzaba, ¿cuándo será el día? ¿Cuándo vendrá la hora? ¿Cuándo vendrá el Instante? En ese momento su amigo se asoma, con la novedad del día, ven con nosotros hemos encontrado al Mesias. Más luego del Maravilloso encuentro con el Maestro, el vero Israelita viendo a su amigo le responde: la novedad del Día, mi amigo, es el comienzo de la eternidad.”
viernes, 4 de febrero de 2011
El concepto de entropía

Ayer mientras caminaba por el Jardín, escuchando Yesterday, recordé algo que con la ayuda de mi amiga Simone he venido reflexionando gran parte de este verano: LA ENTROPIA
Dice Simone Weil: "Todos los movimientos naturales del alma se rigen por leyes análogas a las de la gravedad física. La única excepción la constituye la gracia. Siempre hay que esperar que las cosas sucedan conforme a la gravedad, salvo que intervenga lo sobrenatural." Reflexionando sobre eso podemos ver que no es solo la gravedad, que tirándonos hacia abajo, afecta nuestra vida; sino que ademas tenemos nuestra propia entropía, que poco a poco nos va desgastando. Dice la canción de John:
"Suddenly, I'm not half the man I used to be,
there is a Shadow hanging over me
oh Yesterday came suddenly"
a medida que va pasando el tiempo nuestro concepto de entropía se va haciendo mayor, el desorden que llevamos dentro, o la herida del pecado original, va creciendo, poco a poco, lo que antes salía al instante, ahora ya casi no sale; si antes rezar todas las mañanas salía automático, ahora esa misma automaticidad o se nos ha vuelto en contra, o ya no existe. Es así que llegamos al resultado que dice la canción, de repente ya ni somos la mitad de lo que antes eramos, y así la sombra de nuestra propia miseria cuelga sobre nosotros, como un recuerdo de como el tiempo pasado se ha convertido de repente... en pasado.
Sin embargo, este desorden que sufrimos en nuestra vida espiritual, es algo común :"Lo más que pueden acercarse a la constancia, por tanto, es la ondulación: el reiterado retorno a un nivel de que repetidamente vuelven a caer, una serie de cimas y cimas. Si hubieses observado a tu paciente cuidadosamente, habrías visto esta ondulación en todos los aspectos de su vida: su interés por su trabajo, su afecto hacia sus amigos, sus apetencias físicas, todo sube y baja. Mientras viva en la tierra, períodos de riqueza y vitalidad emotiva y corporal alternarán con períodos de aletargamiento y pobreza. La sequía y monotonía que tu paciente está atravesando ahora no son, como gustosamente supones, obra tuya; son meramente un fenómeno natural que no nos beneficiará a menos que hagas buen uso de él." Y así nos pasa el enemigo que como león rugiente anda buscando a quien devorar, aprovecha nuestra entropía atacándonos, en un punto elevado de ella para luego hacerla llegar al máximo.
Pero, a todo esto, no hay que olvidarnos que la entropía es un concepto derivado de la teoría de la información, y mientras que en la naturaleza puede ayudar a predecir variables en el comportamiento de un fenómeno, a nosotros nos puede ayudar, (el tomar conciencia de nuestro desgaste), a prevenir mayores daños en nuestra alma. ¿Cómo? Bueno la respuesta la da Simone:
"La única excepción la constituye la gracia. Siempre hay que esperar que las cosas sucedan conforme a la gravedad, salvo que intervenga lo sobrenatural" A veces, Esceptica tiene razón, es Dios el que debe intervenir. La parte que está a nuestro alcance es la de los sacramentos y la de la oración (como ya habiamos visto en el post anterior). Cualquier canal de la gracia ayuda a prevenir que nuestro concepto de entropía aumente; cuanto más cerca de Dios estemos, cuanto más familiarmente lo tratemos (esto incluye hacerle planteos), más disminuye en nosotros la entropía.
Si no vivimos como si Dios es terminaremos siendo sin ser... o sea en un concepto de máxima entropía, pues lo que se emprende por las propias fuerzas del hombre sin Dios, termina por caerse, gracias a nuestra famosa... Entropía.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Adestes Fideles
Hoy es Nochebuena en el Jardín, y una hermana que raramente nos visita, nos dice en un susurro emocionado:
"Precisamente cuando al anochecer se enciende el árbol de Navidad y comienza el intercambio de regalos, un ansia todavía insatisfecha nos impulsa hacia afuera, hacia el resplandor de otra luz, hasta que las campanas tocan a la Misa y el misterio de la Nochebuena se renueva sobre los altares cubiertos de flores y de luces: "¡Y el verbo se hizo carne!" (Jn 1, 14) Esa es la hora de la plenitud"
martes, 7 de diciembre de 2010
Agnus Dei qui tollis pecata mundi

Hoy en la capilla del Jardín mientras contemplaba al sacerdote elevar la hostia, recordé dos cosas:
Tollo en latín no sólo significa llevar, sino que además significa, quitar... recordemos el famoso Modus Tollendo Tollens de la lógica, negando, quitando, niego.Esto me llevó a recordar el siguiente fragmento de Simone, querida y vieja amiga: "La convención de la Eucaristía o cualquier otra análoga es indispensable al hombre; la presencia de la pureza perfecta le es indispensable. Pues el hombre no puede dirigir la plenitud de su atención sino a una cosa sensible. Y a veces tiene necesidad de dirigir su atención a la pureza perfecta. Solo este acto puede permitirle, por una operación de transferencia, destruir la parte del el mal que hay en él. Por eso la hostia es realmente el Cordero de Dios que quita los pecados. (...)
Sólo la pureza perfecta no puede ser manchada. Si en el momento que el alma está invadida por el mal la atención se dirige hacia una cosa perfectamente pura le transfiere una parte del mal sin alterarla. Tampoco le devuelve mal. Así cada minuto de atención semejante destruye realmente una parte del mal" Es así que comprendí que sólo en la mirada hacia él es que nuestra alma puede ser sanada, en atención perseverante y paciente hacia el medico de las almas, que lleva sobre sí y quita el mal que aqueja nuestra alma, por ello Él dice: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera»
Sólo aquél que ha creado nuestra alma es Aquél que cargando sobre sí nuestra falla puede remediarla dándose a sí.
lunes, 29 de noviembre de 2010
De Divinis Nominibus

San Dionisio, creo, al escribir el tratado acerca de los nombres divinos en su seriedad dejó uno de lado que a nosotros nos haría bien conocer, para así poder reírnos con Él. Este nombre dejado de lado por el Santo filosofo, fue el de Bromista. Sí, Dios es el eterno y alegre bromista que con sus bromas pone en nuestra vida azúcar pimienta y sal. ¿No me creen? pues piensen en estos pequeños ejemplos: "La piedra que desecharon los constructores es ahora piedra Angular" "Dios no elige a los sabios sino a lo que el mundo tiene por necio"... Pero saliendo de las frases serias a ¿Quién no le pasó, como a mi, hacer algo que de chico hubiera jurado no hacer? De chica la materia que más odiaba era lengua, odiaba la parte sobre todo de gramática y verbos, y hete aquí diez años más tarde estoy enseñando latín que básicamente es casi como enseñar lengua...
Saber que Dios es bromista, nos ayuda a comprender esas situaciones que a veces nos descolocan, poniendo así una sonrisa en nuestros labios en vez de una amarga seriedad. Por ejemplo: Si hay una persona con la que ni por las tapas nos llevamos, muy probable que ella termine o trabajando con vos o siendo tu compañera de ruta, si en este caso te ries con Dios habrás ganado un amigo o amiga.
Por que, quién sabe, es probable que las cosas más locas y simples nos sucedan en la vida y si aceptamos que nuestro Señor es bromista habitaremos alegremente en su casa un sin fin de Días. Pues en el fondo la alegría de los Santos es que han comprendido que Dios en su alegre broma hace que nos riamos de nuestras debilidades, pues "todo lo puedo en aquél que me conforta"
miércoles, 3 de noviembre de 2010
El desierto
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