
Era una noche de mayo en Buenos Aires, dos amigas, dos hermanas, se habían reunido como lo hicieran tantos otros sábados y como ya en algún tiempo no lo harán, para charlar y reírse, para disfrutar de ese tesoro que suena en doradas y dulces melodías que es la contemplación de una misma verdad, que es en fin la amistad. Luego de un tiempo la más pequeña volvió a mostrarle a la más grande una de sus composiciones, hacía tiempo que la más pequeña hacía esto, escribía una y otra vez en su "Cuaderno de locuras" y con ansias corría a mostrárselo a su hermana para esperar el veredicto, a veces era bueno y la pequeña contenta saltaba en su interior de alegría, su hermana mayor le decía que iba bien, para ella significaba que el sueño de escribir no estaba tan lejos, en cambio cuando no, se preguntaba en qué podía mejorar, desde ya, creo que la hermana mayor diría primero en
la Ortografía... Esa noche de sábado luego de ver una película, la hermanita volvió a mostrarle su cuaderno a la hermana grande, ella leyó sentada en la cama al lado de la gatita de la casa que ronroneaba desde su rincón de la cama. Cuando terminó de leer dijo:
-Me encantó, me encantó, me encantó- como siempre decía cuando quería remarcar algo que le había parecido bello, pues una palabra sola o un signo no son suficientes para dar el énfasis que ella busca a veces en las palabras. Luego miró de vuelta a la pequeña y dijo:
- Mary de hace tiempo que pienso algo, que tengo una idea, pero no se....-dudó en decir, como siempre dudaba cuando tenía que decir algo que se refería a otro.
-Vamos Sis decíme- dijo Mary
-Pensaste alguna vez en hacer un blog...- dijo Ruth
Mary la miró como si le hubiesen leído la mente de un pensamiento que no se atrevía a pensar:
-La verdad que sí, pero no sé si quiero publicar todo lo que escribo... que pasaría si...- y Mary expuso todas las razones por las cuales hacía rato que se resistía a la idea...
Como siempre Ruth no insistió más, dejó la idea en el aire de la habitación y como ya era tarde se fue a recorrer el Versta de distancia que separaba su casa de la de Mary.
Sin embargo, Mary no quedó tranquila y pensó y re pensó el asunto, hasta que el pensar de nuevo en las palabras de su hermana mayor le hizo tomar brío...alguien por lo menos iba a leer sus locuras, por lo menos ya dos personas, era conciente de que Athena también le gustaba lo que escribía. Entonces se largo la pequeña Mary a crear el pequeño Jardín que ustedes leen hoy.
En este año han pasado muchas cosas, con todos los gustos colores y sabores, como bien debe suceder en un Jardín. Agradezco a todos desde las habitantes, hasta los amigos y lectores; y espero que en este año les haya, aunque sea, podido transmitir un pedacito de la realidad y compartir un poco de amor a la verdad y a la belleza con ustedes, dándoles un lugar verde tranquilo y agradable para reflexionar y debatir sobre estos temas.
Se despide desde las colinas del Jardín
Mary