
Luego de la propuesta que hiciera Ruth intenté escribir algo acerca de la amistad, no sé si lo he conseguido, hay temas que son una especie de marca en nuestro corazón, algo así como la cojera de House y por eso uno duda si podrá escribir bien sobre ellos. La marca yace ahí al lado de la pregunta: ¿Cuánto de soledad y cuánto de amistad son la medida justa? o ¿ hay una amistad que ayuda a la soledad y como la canción de Arjona reza "Acompáñame a estar solo"? Creo que una posible respuesta se encuentra en esto que se escriviera Simone Weil a sí misma a la edad de 25 años:
"No te olvides nunca que tenés el mundo entero, la vida entera también delante tuyo... Que la vida para vos puede y debe ser más real, más llena y gozosa de cuanto quizás no lo ha sido para ningún ser humano... No la mutiles por anticipado, con una renuncia cualquiera. No te dejes impresionar por ningún afecto. Preserva tu soledad. El día vendrá, si es que llega, que una verdadera amistad te será concedida, y en ella no existirá la oposición entre la soledad interior y la amistad; es más es de esté signo infalible que la reconocerás"
Y sí la respuesta es que la amistad como vivencia y visión de la Verdad y del Bien en sus distintos aspectos, lleva a la persona a dar y a replegarse en un mutuo crecimiento. Son los reales amigos los que con cariño y afecto nos plantean las grandes cuestiones, y no me refiero sólo a lo moral (porque concuerdo con Jack eso es una interrupción en la amistad) sino a las grandes cuestiones contemplativas de a vida; "¿El mundo es creado o ha estado ahí desde siempre?" Recuerdo que charlábamos una vuelta con Athena y en nuestra charla el alma de cada una se conectaba con la otra y a su vez crecía más en sí misma, compartiendo interrogantes que luego cada una se plantearía en la soledad de su morada.
La verdadera amistad conlleva en sí la marca de la difusividad del Bien realizando un movimiento análogo al del acenso y descenso del alma por la belleza. Las almas hermanadas por la amistad comparten entre ellas y luego se elevan en la soledad a la Comunión del máximo Banquete a la amistad con Él. Todas las amistades realizan este movimiento ya que participan de aquél camino de la belleza que hace crecer las alas del alma; camino que sólo personalmente se ha de realizar pero que solo no se puede comenzar y avanzar.




