domingo, 11 de mayo de 2008

La Soledad


Pero, ¿qué es la Soledad? Esa sombra aterradora que ante nosotros se presenta, pero que a la vez puede ser el secreto mismo de la Divinidad. He aquí otro misterio de la vida, he aquí otro secreto profundísimo; el cual consiste en que para amar uno debe saber estar con uno mismo y luego por ende abrazar la soledad. Qué cosa más contradictoria, en ella se pueden condensar los momentos de angustia más oscuros, y a la vez ella puede ser el lugar de la dicha más hermosa, pues sólo en ella tocamos las más altas cumbres o las más oscuras profundidades. Sólo en ella es que podemos contemplar, pero sólo en ella es que podemos desesperar.

¿Qué secreto terrible, cual espada de dos filos conlleva el estar solo? En verdad no lo sé, sólo sé que la soledad es una tierra que con sus cumbres, alturas y valles la debo aprender a pasar; quizás ahí encuentre el secreto, quizás allí encuentre al Dios escondido que nunca nos deja, aun cuando estamos solos, pues toda la creación es de Él imagen; y al ser Él amor nunca nos abandona. El asunto es aprender a encontrarlo no sólo cuando se ve en los demás, sino en las mismas profundidades de esa tierra que es la Soledad.

2 comentarios:

+ Rosa de Lima + dijo...

Es sorprendente, no?. Me he decidido a leer tu blog O_0.

Y sí la soledad es una espada de doble filo y muchas veces sus características dependen de como forjemos esa espada. Un alma débil que no este preparada por la gracia de Dios a manejar tal instrumento, podrá encontrar en la soledad un oscuro foso de sufrimientos; mientras que un alma fuerte y preparada por los cariños del Señor, manejará con destreza a dicha arma y si ésta se vuelve más pesada, igualmente se alegrará de poder llevarla.
La Soledad para muchos amiga, para otros cuantos enemiga, es esa espada que puede hacernos más fuertes o nos puede incapacitar de gran honor de llevarla.

Mary Lennox dijo...

¡Pues bienvenida Doña Rosa!
Sí un mandoble es siempre difícil de llevar y de saber usar bien.
Hay que saber medir la propia fuerza. Pero en uno de mis viajes por esa tierra de Soledad pude ver en una de sus Islas, una confirmación y cuando al catecúmeno le preguntaban si renunciaba a todo lo de Satanás el respondía "Sí con la Gracia de Dios lo haré" Has dado en la tecla pues.